Albert Sabaté, entrenado de Tachikawa Athletic, analiza su primera temporada al mando del equipo nipón y valora la evolución en el juego de sus futbolistas
- Primera temporada dirigiendo a Tachikawa Athletic. ¿Cuál es tu valoración general?
En líneas generales, ha sido una temporada buena. Es mi primera temporada como entrenador principal en la F-League, anteriormente estuve 2 años como entrenador asistente en Shonan Bellmare. Esos dos años de experiencia me dieron la capacidad de comprender mejor la liga, los equipos y su forma de juego. Una experiencia clave para poder rendir bien desde el primer día con Tachikawa. Hemos conseguido llegar a las semifinales de la Oceans Cup en Mayo, después un 5o lugar en la liga y ser finalista en la Copa de Japón.
- Quinta posición en la liga regular y quinta posición en la fase de ganadores. ¿Cuál crees que ha podido ser la clave para estar luchando con los grandes clubes de Japón hasta el final?
Lo primero es entender el contexto. La F-League ha mejorado especialmente en los equipos de la zona alta. Anteriormente siempre era Nagoya el que tenía el mejor equipo con mucha diferencia. Ahora ya no, Shinagawa y Urayasu (actual campeón) han subido mucho el nivel de la zona alta, junto con Pescadola Machida, que mantiene un bloque joven desde hace años y son un equipo muy bueno. Por el contrario, nuestro equipo ha ido perdiendo potencial cada año, varios jugadores claves han salido, pero igualmente estamos consiguiendo mantener un nivel óptimo competitivo y seguir aspirando a la zona alta. La clave esta temporada es el gran trabajo realizado por todos, los jugadores han entendido perfectamente su rol, han mejorado individualmente (hasta 3 jugadores han sido seleccionados con la selección nacional) y muchos han dado un paso al frente a nivel de liderazgo y protagonismo. Mi modelo de juego y entrenamiento es muy diferente a lo que estaban acostumbrados, pero su disposición a mejorar ha sido la gran clave de todo.
- Hace pocos días, conseguiste el subcampeonato de la Copa de Japón tras caer ante Shinagawa en la final (2-5). ¿Cómo te sientes y qué crees que os faltó para alzaros con el título?
Llegar a una final siempre tiene mucho valor y más en la Copa de Japón donde muchísimos equipos, profesionales y no profesionales la compiten. ¡Siempre hay sorpresas!. Hemos llegado en un buen estado físico y mental, aunque la temporada se ha alargado más de 11 meses, ¡una barbaridad!. Supimos sufrir mucho como equipo en los 1/16 y 1/8 de final, donde requerimos de prórroga para ganar. En los 1/4 de final jugamos contra Machida, un rival que en los dos años anteriores nunca les habíamos ganado y en cambio, este año tenemos un balance de 2 victorias, 1 empate y 1 derrota. Ese día competimos de maravilla (5-1) y demostramos, que a pesar de las bajas que teníamos por lesión (2 jugadores importantes en la rotación), éramos un equipo ganador y con opciones de ser campeón. En la final contra Shinagawa el equipo jugó 28 minutos de forma maravillosa (1-1) contra un super equipo, creo que en muchos momentos fuimos superiores, pero el descontrol del juego en 3 minutos nos costó 2 goles. En ese instante nos faltó experiencia para entender lo que sucedía y controlar el ritmo. Yo soy muy exigente conmigo mismo, aprendo y mejoro en cada partido, y creo que en esos minutos me equivoqué y debería haber entendido esa pérdida de control momentánea. ¡La próxima vez lo haremos mejor todos!. Pero estamos satisfechos porque el equipo lo dio todo hasta el último segundo.
- En los primeros compases del proyecto, hablabas de “transmitir mentalidad ganadora”. ¿Crees que has podido trasladar esa idea?
Sin ningún lugar a dudas. Yo soy una persona ganadora y muy competitiva, lo he sido siempre en muchas facetas de mi vida, aunque entiendo perfectamente que en el deporte la derrota forma parte del proceso de ganar. ¡Hay que aceptarla y no frustrarse!. Desde el primer entrenamiento he intentado transmitir a mis jugadores conocimiento del juego, les he dado apoyo cuando fallan y les he motivado a competir todos los partidos como si fueran finales. Debemos aprender a disfrutar compitiendo como equipo e individualmente.
- ¿En qué crees que ha cambiado el equipo durante este año de trabajo a tus órdenes?
La adaptabilidad de los jugadores a los diferentes escenarios del juego. Anteriormente, los jugadores siempre habían trabajado de una forma muy concreta. El modelo de juego se basaba en crear «sets de 4-6 jugadores» que siempre jugaban juntos y a lo mismo (en Japón prácticamente todo el mundo juega así). Esta manera de trabajar facilita las conexiones entre jugadores, las asociaciones, pero penaliza el abanico de opciones a usar por parte del entrenador, nunca hay sorpresas, siempre se juega igual. Y los minutos se reparten igual.
Ahora, los jugadores no saben cuando les toca participar en el juego, evidentemente hay un plan de partido pero puede variar rápidamente, deben estar todos preparados porque continuamente planteamos situaciones diferentes ofensivas y defensivas. Les he entrenado durante un año a comprender el juego en base a conceptos, no trabajamos sistemas de juego. El objetivo es que el jugador trabaje muchas situaciones de juego basadas en 1×1, 2×2 y 3×3 adaptadas a los diferentes posicionamientos ofensivos y defensivos que existen, para estar preparados para actuar durante el juego cuando se requiera. Hemos impuesto el concepto de rol. Cada jugador tiene un rol dentro del equipo. No todos son igual de buenos, ni todos juegan en las mismas posiciones. Antes había jugadores que siempre jugaban en torno a 20 minutos como máximo. Ahora, hay jugadores que han llegado a jugar casi 30 minutos en un partido. El año próximo seguiremos en esta línea de trabajo.
- De cara al futuro, ¿qué objetivos os marcáis como club?
El club la próxima temporada vuelve a perder algún jugador clave, como en las temporadas anteriores, pero seguiremos apostando por jugadores jóvenes, incorporamos 3 jugadores de 18-19 años, para crear una base de futuro. El riesgo de no entrar en el TOP 6 es real, los rivales se están reforzando mucho y bien, pero estamos muy confiados en realizar un buen trabajo con el equipo y dar todos un paso al frente para realizar una temporada igual o mejor que la anterior. Mejoraremos aspectos de la preparación física, nos centraremos en seguir trabajando conceptos del juego para que los jugadores incrementen su conocimiento y poder así aspirar a la zona alta. ¡No nos rendiremos fácilmente!. Vamos a dar guerra.











