El portero argentino del Piast Gliwice analiza sus primeros meses en Polonia, su adaptación a un nuevo estilo de juego y los objetivos de un equipo que también afronta el reto de competir en la UEFA Futsal Champions League
- Mati, ¿cómo estás viviendo esta nueva etapa en Polonia con el Piast Gliwice? ¿Qué balance haces de tu llegada al club y de tus primeros meses?
Estoy muy contento de comenzar esta nueva etapa. Mi adaptación al club y a la ciudad ha sido muy fácil gracias al increíble grupo que tenemos. El club es muy profesional, como nunca antes había vivido en mi carrera, y eso ayuda mucho tanto a la adaptación como a todo el proceso.
- Venías de competir en España, una de las grandes referencias mundiales del fútbol sala. ¿Qué te llevó a aceptar el reto de cambiar España por Polonia y qué esperabas encontrar cuando tomaste la decisión?
Los últimos dos años en O’Parrulo Ferrol FS fueron, seguramente, los mejores de mi carrera y, por este motivo, me costó mucho tomar esta decisión. No obstante, quería afrontar un nuevo reto. El proyecto del Piast Gliwice era muy atractivo, vamos a disputar la UEFA Futsal Champions League y es uno de los grandes objetivos del club.
Me sorprendió mucho, para bien, todo lo que me he ido encontrando durante estos primeros meses. La realidad ha superado incluso las expectativas que tenía antes de venir.
- Como portero, la adaptación a un nuevo campeonato puede ser especialmente importante. ¿Qué diferencias has encontrado entre los estilos de juego de España y Polonia y cómo han influido en tu manera de defender la portería?
Mi posición es especial. Lo que me encontré aquí es que puedo pasar de media pista en el saque con la mano. Al principio me costó cambiar el chip, pero me he ido adaptando sin problemas.
El balón también es diferente al que se utiliza en España. La liga tiene calidad y eso te obliga a tener mucha responsabilidad, atención y compromiso para no bajar la guardia en ningún momento.
- En el Piast Gliwice compartes vestuario con jugadores de diferentes nacionalidades y perfiles. ¿Cómo está siendo esa experiencia y qué crees que aporta un vestuario tan internacional?
En el vestuario tenemos muchas nacionalidades y eso es un hecho que suma al grupo. En mi caso, no tengo problema en comunicarme o intentar comunicarme en otro idioma.
El grupo está muy unido y eso se nota en la pista. Creo que tener jugadores con diferentes culturas, experiencias y formas de entender el fútbol sala nos ayuda a crecer como equipo.
- Primeras jornadas, pleno de victorias y una diferencia de goles muy positiva. ¿Cómo ves el nivel de la liga y cómo estás viviendo este primer tramo de temporada a nivel competitivo?
Tuvimos un arranque de temporada muy bueno y, además, salimos campeones de la Supercopa de Polonia.
Uno de los objetivos del club este año es elevar la competencia interna dentro del equipo. Se quiere aumentar el nivel colectivo y hacer que todos los jugadores estén preparados para competir al máximo. Eso también forma parte del proceso y de la exigencia que tenemos durante la temporada.
- ¿Qué objetivos te marcas de cara al final de temporada?
Los objetivos personales van de la mano con los del club. Poder repetir el título de liga sería increíble. También queremos ganar la Copa de Polonia y hacer un buen torneo en la Champions. Poder competir bien en Europa y llegar lejos sería algo genial para todos.











