El preparador físico español afronta una nueva etapa en el Pahang Rangers FC tras su paso por el RSC Anderlecht Futsal y varios clubes españoles. En esta entrevista analiza su adaptación al fútbol sala malasio, su metodología de trabajo y los objetivos que persigue esta temporada.
- Después de trabajar en España y en un club de referencia como el RSC Anderlecht Futsal, ¿qué te llevó a aceptar el reto de incorporarte al Pahang Rangers FC?
En los últimos años se ha visto un crecimiento muy importante del fútbol sala en Asia. Se han impulsado proyectos y desarrollado planes para elevar el nivel de la competición, y eso fue uno de los aspectos que más me atrajo.
Sin embargo, la razón principal fue salir de mi zona de confort. Sentía que era el momento de afrontar un reto diferente, conocer otra cultura y otra forma de entender este deporte para seguir creciendo como profesional y convertirme en un preparador físico más completo con el paso de las temporadas.
- Cada país entiende el fútbol sala de una manera diferente. ¿Qué diferencias has encontrado en la preparación física entre Europa y Malasia?
Lo primero es entender el perfil del jugador asiático. Son países con una cultura y unos hábitos muy diferentes a los europeos, y eso también se refleja en el aspecto físico.
En general, encontramos jugadores con una constitución más esbelta, una musculatura del tren inferior muy desarrollada y perfiles de menor estatura que en Europa, pero con una velocidad y una explosividad muy elevadas. Estas características condicionan la planificación de la preparación física y obligan a adaptar el trabajo a las necesidades específicas del jugador.
Además, el fútbol sala ha evolucionado hacia un deporte en el que el componente físico tiene cada vez más peso en las acciones decisivas. Por ello, considero fundamental preparar al deportista de forma específica para que pueda responder con éxito a las exigencias de la competición.
- Tu trayectoria te ha permitido trabajar en contextos muy diversos. ¿Qué aprendizajes de esas experiencias consideras imprescindibles en tu forma de trabajar hoy en día?
He tenido la suerte de aprender de grandes profesionales en todos los clubes por los que he pasado, y cada uno de ellos me ha aportado enseñanzas muy valiosas.
Si tuviera que quedarme con una, sería la importancia de la constancia. Intentar hacer el trabajo lo mejor posible cada día, mantener una mentalidad de aprendizaje continuo y buscar mejorar en cada sesión de entrenamiento. Al final, los resultados no son casualidad, sino la consecuencia del trabajo diario y de la dedicación que hay detrás de cada detalle.
- ¿Cómo ha sido la adaptación del grupo a tus métodos de trabajo y qué es lo que más te ha sorprendido del compromiso de los jugadores del Pahang Rangers?
Muchas veces se da por hecho que un grupo va a seguir cualquier metodología desde el primer día, pero la realidad es que cada jugador tiene sus propias experiencias, creencias y formas de entender la preparación física.
El primer paso consiste en convencerles a través del trabajo. Es normal que exista una fase inicial de incertidumbre, en la que necesitan experimentar por sí mismos los beneficios del método. Al fin y al cabo, el deporte vive de los resultados y los jugadores necesitan comprobar que aquello que hacen les ayuda realmente a mejorar.
Hasta llegar a ese punto hay que trabajar con constancia y demostrar cada día compromiso y dedicación. Cuando los jugadores perciben ese esfuerzo, son ellos mismos quienes terminan creyendo en la metodología. Si tuviera que destacar algo del grupo, sería precisamente eso: el enorme compromiso que han mostrado desde el primer momento y el respeto con el que han acogido tanto mi forma de trabajar como la idea que queremos desarrollar.
- ¿Qué objetivos te has marcado para esta temporada, tanto a nivel colectivo con el Pahang Rangers como en tu desarrollo profesional?
A nivel colectivo, el objetivo está muy claro: ganar la liga. Llevamos toda la temporada trabajando para conseguirlo y, aunque nos acercamos al tramo decisivo del campeonato, sabemos que todavía tenemos margen de mejora. Vamos a hacer todo lo posible para alcanzar ese objetivo.
En el plano personal, mi meta es seguir creciendo como profesional. Puede parecer una respuesta sencilla, pero creo que de cada jugador, de cada entrenamiento y de cada tarea siempre se puede aprender algo nuevo. Lo importante es mantener la mentalidad adecuada y estar dispuesto a seguir evolucionando. Si al finalizar la temporada soy un 1 % mejor profesional que cuando llegué, consideraré que habrá sido un éxito.











