Gerard Casas, nuevo técnico de O’Parrulo Ferrol, valora su llegada al equipo gallego y su experiencia en el futsal extranjero
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- Llegas a España de la mano de O’Parrulo Ferrol para debutar en la categoría de plata del fútbol sala nacional. ¿Qué supone para ti este reto?
Es un reto motivante y que me ilusiona porque llevaba años persiguiendo esta oportunidad. Creo que llega en el momento adecuado y supone el paso adelante en mi carrera que estaba esperando. La 2a división es una categoría dura con mucha experiencia y la mayoría de equipos quieren estar en la parte alta de la tabla, va a ser duro pero me ayudará a seguir creciendo.
- El club gallego acumula una buena trayectoria en la última década a nivel nacional con ascensos y buenas campañas. ¿Qué representa para ti llegar al club ferrolano?
Voy a trabajar para uno de los clubes históricos de nuestro deporte en España y eso es un orgullo para mí. Tienen una afición increíble que estoy seguro que nos va a ayudar mucho y, con esa responsabilidad, trabajaremos al máximo para hacerles disfrutar.
- Tras más de seis temporadas en el extranjero, vuelves a España. ¿Qué te ha hecho tomar esta decisión?
Me fui al extranjero para coger experiencia y crecer más de lo que hubiera hecho si me hubiera quedado. Vivir lejos es duro y transformador, pero ha sido una experiencia muy positiva tanto a nivel personal como profesional. Aunque personalmente estoy en un momento muy bueno en Malasia y profesionalmente siempre he estado genial aquí, sentía que era el momento adecuado en mi carrera y no podía dejar pasar esta oportunidad. España es nuestra casa y el objetivo siempre fue volver.
- ¿Qué crees que has aprendido del fútbol sala en Kuwait y Malasia?
Es una pregunta compleja de responder y difícil de entender para los que no lo han vivido, a ver si lo consigo. A lo que se refiere a su fútbol sala, me ha dado la oportunidad de enfrentarme a entrenadores españoles, brasileños, portugueses y tailandeses de nivel mundial. Es algo que entrenando en España no hubiera podido disfrutar y creo que es de gran ayuda para aprender al ver maneras de entender el mismo deporte muy diferentes. También he podido entrenar a jugadores de talla mundial de selecciones como Brasil o Irán por ejemplo, ayudándome a crecer y creer en mí gracias a la confianza que he recibido de ellos. Y por último pero no menos importante, entrenar en el extranjero te hace desarrollar una capacidad de adaptación difícil de imaginar si solo trabajamos en casa. El fútbol sala en estos países, y en general todo, está mucho más desorganizado que en España y esto te obliga a ser flexible y aprender a solucionar problemas día sí y día también, una cualidad muy importante en mi profesión.
- ¿Qué objetivos te marcas de cara a tu primera temporada en O’Parrulo Ferrol?
El club me ha transmitido mucha confianza y sobre todo paciencia. Parecerá que damos un paso atrás al dejar de buscar el ascenso a Primera División como llevan haciendo los últimos años desde el descenso, pero creo que están siendo inteligentes y construyendo un proyecto sólido. Estamos preparando una plantilla muy joven y a nivel de presupuesto no podemos luchar con los equipos punteros de la categoría. Así que los objetivos van a ser competir cada semana contra cualquiera y dar confianza a la plantilla para que crezcamos todos juntos en una buena dirección. Luego la pelota decidirá donde estamos y ahí lucharemos por lo máximo posible.











